¿Qué es Yoga?

La palabra " Yôga " es una antigua palabra que proviene de la raíz sánscrita "yug", que significa unión. La palabra " Yôga", generalmente, se emplea en la filosofía Hindú para significar la unión del alma individualizada, con el Espíritu, por medio de los métodos psicofísicos científicos de meditación. Un yôgi es aquél que practica una técnica científica de meditación Yôga con el fin de “unirse” con Dios, bien sea que asuma las responsabilidades de la vida del mundo, o que elija el sendero de la renunciación total. La ciencia del Yôga (o unión con Dios) comprende varios métodos que pueden clasificarse en la forma siguiente:

Hatha Yôga

es un sistema de ejercicios físicos cuyo propósito es lograr que el cuerpo esté apto para la meditación, principalmente para aquellos estados más elevados de comunión extática con Dios, durante los cuales, el cuerpo absorbe la energía cósmica de Dios con una intensidad mayor a lo usual. Afortunadamente, con el fin de preparar el cuerpo para la meditación, a la persona ordinaria no le es necesario llevar a cabo todas las diversas y tortuosas flexiones del cuerpo que se efectúan en las posturas del Yoga. Sin embargo, la meditación no es posible sin un determinado dominio del cuerpo, y algunas de las más simples posturas de Hatha Yôga son, en efecto, muy útiles para lograr dicho propósito; estas deben practicarse en combinación con un régimen alimenticio sensato, lo cual beneficiará la salud y la concentración mental. Ocasionalmente, las personas de edad avanzada, en un exceso de entusiasmo, se lastiman al intentar practicar posturas difíciles y entonces, erróneamente desaprueban el Hatha Yôga. Las ochenta y cuatro posturas básicas son ejecutadas, fácilmente, por los niños y los jóvenes adultos. Los hombres y mujeres mayores de cuarenta años no deben practicar las posturas más difíciles, porque en esa edad los huesos, músculos y nervios raramente son lo suficientemente flexibles. Mas, el yôgi no debe mantener ocupada el alma sólo con la disciplina del cuerpo, olvidando el verdadero propósito del Yôga: la unificación del alma con el Espíritu. La disciplina del cuerpo que ejerce Hatha Yôga sólo tiene el propósito de preparar al vehículo físico para el crecimiento espiritual; no es la meta final. La disciplina del cuerpo promueve la paz espiritual y, por ende, la buena salud. Evita apegarte a los métodos que desarrollan, temporalmente, los poderes físicos y mentales, y las proezas que atraen la atención pública, la curiosidad y el elogio. Busca lo más profundo. El Yoga; Unión con la tierra.

Yoga y FelicidadMantra Yôga

Consiste en unificar el alma y el Espíritu concentrándose en los sonidos fundamentales de las palabras que están vibrando en el mundo físico y en el mundo astral valiéndose, para ello, del canto en voz alta, el canto en voz baja, el canto en susurro, el canto mental y el canto supraconsciente.

Laya Yôga

Significa la absorción completa o "fusión" de la mente con algún concepto mental de la Divinidad o en los sonidos astrales internos. Consiste en escuchar, en el plano de la concentración supraconsciente, el Sonido Cósmico de Ôm que emana del universo. Mantra Yôga nos enseña a pronunciar tales poderosos sonidos vibratorios en voz alta o mentalmente. Laya Yôga nos enseña a concentrarnos y sumergirnos en los auténticos sonidos astrales que surgen de las diversas fuerzas internas creativas de Dios en la naturaleza, más que en los sonidos astrales imitados por la voz humana. Todas las acciones, bien sean del plano físico, astral o causal, son vibratorias por naturaleza y, por tanto, producen sonidos: un susurro produce un sonido físico; las campanas astrales producen música que puede ser escuchada por el oído interno; y la infinidad de pensamientos que proceden del plano causal para dar estructura al universo pueden ser escuchadas en la forma de Vibración Cósmica, el sonido espiritual de Ôm.

Karma Yôga

Significa la unión con Dios, en primer lugar a través de las acciones nobles y la actividad correcta, y en segundo termino, mediante la acción meditativa.

Raja Yôga

Es el yoga "regio" Es el mejor método del yoga y el más completo. Combina los sencillos métodos de la disciplina del cuerpo con una técnica muy elevada de meditación para lograr la realización espiritual. Los métodos del Raja Yôga unen el alma y el Espíritu y sus enseñanzas combinan todo lo mejor que existe de las formas mas elevadas del yoga. La meditación -aquella ciencia cuyo objetivo es la realización de Dios- es la más práctica de todas las ciencias del mundo. Si comprendiera el valor de la meditación y experimentara sus beneficiosos resultados, la mayoría de las personas desearía meditar. El propósito esencial de la meditación es tomar conciencia de Dios y de la eterna identidad del alma con Él ¿Existe acaso algún logro más significativo y provechoso que el de unir nuestras limitadas facultades humanas a la omnipresencia y omnipotencia del Creador? En estado de realización divina, el devoto recibe múltiples bendiciones: la paz, el amor, el gozo, el poder y la sabiduría de Dios.

 

En la meditación se utiliza la concentración en su forma más elevada. La concentración consiste en liberar la atención de las distracciones para enfocarla en cualquier pensamiento que deseemos. La meditación, en cambio, es aquel tipo especial de concentración en la cual la atención se ha liberado del estado de inquietud, enfocándola solamente en Dios. La meditación, por lo tanto, es la concentración utilizada con el solo propósito de conocer a Dios. Dios ha retribuido el amor de sus grandes devotos, revelándoseles en diversas formas cósmicas. El también se manifiesta a través de la verdad, las cualidades divinas, el poder creativo y la belleza de la naturaleza, las vidas de los grandes santos avatares (encarnaciones divinas) y el alma de cada ser humano. Es por ello que el resultado de la meditación, en cualquiera de estos conceptos, aporta una realización más profunda del Absoluto omnipresente, de Aquél que es el gozo siempre existente, siempre consciente, siempre renovado. Al brindar la percepción directa de Dios, la meditación eleva la práctica de la religión por encima de las diferencias de dogma. La primera manifestación de la presencia de Dios consiste en un sentimiento de paz inefable, el cual se transforma, luego, en un gozo humanamente inconcebible. Una vez que hayamos establecido contacto con la Fuente de la verdad y de la vida, la naturaleza entera nos obedecerá. Al encontrar a Dios en nuestro interior, le encontraremos en torno nuestro, en todos los seres y en todas las circunstancias.